La Biblia es una colección de escritos antiguos que presenta la relación de Dios con la humanidad. Sus libros contienen narraciones, leyes, poemas, profecías, Evangelios, cartas y enseñanzas producidas durante diferentes periodos históricos.
Para los cristianos, la Biblia no es solamente una obra religiosa o literaria. Es la Palabra inspirada por Dios y la principal fuente para conocer su voluntad, comprender a Jesucristo y orientar la fe.
La Biblia no fue escrita de una sola vez ni por una única persona. Sus libros surgieron en distintas épocas, lugares y circunstancias. Posteriormente fueron preservados y reunidos como Sagradas Escrituras.
La palabra «Biblia» se relaciona con una expresión griega que significa «libros». Aunque actualmente aparece reunida en un volumen, contiene numerosos escritos con autores, destinatarios y estilos diferentes.
Algunos libros desarrollan relatos históricos. Otros contienen poesía, instrucciones, discursos proféticos, testimonios sobre Jesús o cartas dirigidas a las primeras congregaciones.
Esta diversidad explica por qué no debe leerse toda la Biblia de la misma manera. Un poema utiliza imágenes que no funcionan como una ley. Una carta responde situaciones diferentes de las narradas en un libro histórico.

La Biblia cristiana posee dos grandes secciones: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.
El Antiguo Testamento presenta la creación, la historia de Israel, los pactos, la ley y el mensaje de los profetas. Fue escrito principalmente en hebreo, aunque contiene algunas secciones en arameo.
El Nuevo Testamento presenta la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. También relata el comienzo de la Iglesia y conserva las enseñanzas entregadas a las primeras comunidades cristianas.
Jesús se refirió a las grandes secciones de las Escrituras de Israel en Lucas 24:44. Los documentos del Nuevo Testamento comenzaron a circular entre las congregaciones, como muestra Colosenses 4:16.
Todas las principales tradiciones cristianas reconocen los mismos 27 libros del Nuevo Testamento. Las diferencias se encuentran principalmente en el Antiguo Testamento.
Las Biblias protestantes contienen 39 libros en el Antiguo Testamento y 66 en total. Las ediciones católicas romanas incluyen otros escritos, denominados deuterocanónicos (es decir, libros agregados luego del canon original). Algunas tradiciones ortodoxas reconocen colecciones más extensas.
La Biblia hebrea contiene los textos que corresponden al Antiguo Testamento protestante, aunque los organiza y contabiliza de otra manera. Por eso, las diferencias numéricas no siempre significan que falten partes del contenido compartido.
La Biblia posee numerosos autores humanos inspirados por el Espíritu Santo. Entre ellos aparecen profetas, reyes, poetas, apóstoles y colaboradores de las primeras congregaciones.
Estos autores escribieron dentro de contextos históricos específicos. Lucas investigó y ordenó testimonios antes de redactar su Evangelio, según Lucas 1:1-4. Pablo escribió cartas para enseñar y responder problemas concretos.
No todos los libros identifican claramente a su autor. Por eso, algunas atribuciones tradicionales continúan siendo discutidas. La respuesta completa debe analizar cada libro y diferenciar los datos internos de las tradiciones posteriores.
Los cristianos sostienen que Dios actuó mediante los autores humanos para comunicar su voluntad. Esta convicción recibe el nombre de inspiración bíblica.
Pablo afirma que toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, corregir e instruir en 2 Timoteo 3:16-17. Pedro señala que los profetas hablaron de parte de Dios impulsados por el Espíritu Santo en 2 Pedro 1:20-21.
La inspiración no borra la participación humana. Los autores conservaron sus estilos, conocimientos y formas de expresarse. La afirmación cristiana consiste en que Dios utilizó esa participación para entregar un mensaje con autoridad.
La Biblia desarrolla una historia que comienza con la creación y muestra la ruptura causada por el pecado. Después presenta la acción de Dios para reconciliar consigo a la humanidad.
El Antiguo Testamento anuncia promesas, pactos y esperanzas que preparan la llegada de Jesucristo. El Nuevo Testamento presenta a Jesús como el Cristo y explica el significado de su muerte y resurrección.
Juan declara que su Evangelio fue escrito para conducir a las personas a creer en Jesucristo y recibir vida mediante él en Juan 20:30-31. Pablo señala que las Escrituras pueden guiar hacia la salvación por la fe en Cristo en 2 Timoteo 3:15.
Por ello, la Biblia no busca solamente informar sobre acontecimientos antiguos. Su relato llama al lector a conocer a Dios, confiar en Jesucristo y responder a su voluntad.
La Biblia puede comenzar a leerse por uno de los Evangelios, porque estos presentan directamente a Jesucristo. Marcos ofrece un relato breve, mientras que Lucas desarrolla una narración más extensa y ordenada.
Después resulta útil continuar con Hechos, que relata la expansión inicial del evangelio y el surgimiento de las primeras congregaciones. Las cartas apostólicas permiten profundizar posteriormente en la vida cristiana.
También es necesario leer cada pasaje dentro de su contexto. Un versículo separado puede transmitir una idea distinta de la que desarrolla el capítulo completo.