La Biblia: origen, composición e inspiración

La Biblia reúne escritos producidos en épocas, lugares y circunstancias diferentes. El cristianismo sostiene que, mediante esos autores, Dios comunicó un mensaje coherente a la humanidad.
¡COMPARTE ESTE ARTÍCULO!

En este artículo

Image by Παῦλος from Pixabay
Image by Παῦλος from Pixabay

El origen de la Biblia no se encuentra en un único momento, autor o lugar. La Biblia es una colección de escritos producidos durante diferentes periodos históricos y conservados por comunidades que reconocieron su autoridad.

Sus libros contienen narraciones, leyes, poemas, profecías, enseñanzas, cartas y testimonios sobre Jesucristo. Aunque surgieron en circunstancias distintas, desarrollan una historia relacionada: Dios se revela, actúa en el mundo y conduce a la humanidad hacia la salvación.

En una frase
La Biblia es una colección de escritos históricos producidos bajo la inspiración de Dios para revelar su voluntad.

Una biblioteca conformada a lo largo del tiempo

La palabra «Biblia» proviene de una expresión griega relacionada con los libros. El nombre resulta apropiado porque la Biblia no es un solo texto uniforme, sino una biblioteca compuesta por numerosos escritos.

Algunos libros relatan la historia del pueblo de Israel. Otros reúnen leyes, poemas, proverbios o mensajes proféticos. El Nuevo Testamento incorpora los Evangelios, el libro de Hechos, las cartas apostólicas y Apocalipsis.

Cada escrito nació dentro de una situación concreta. Los profetas se dirigieron a personas y pueblos reales. Las cartas apostólicas respondieron necesidades de las primeras congregaciones. Los Evangelios conservaron el testimonio sobre las acciones y enseñanzas de Jesús.

Esto explica por qué la Biblia contiene estilos y vocabularios diferentes. Sus autores participaron activamente en la redacción y dejaron señales de su época, formación y personalidad.

Las dos grandes secciones de la Biblia

La Biblia cristiana está organizada en dos grandes secciones: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.

El Antiguo Testamento presenta la creación, la historia de Israel, la ley, los escritos sapienciales y el mensaje de los profetas. Fue redactado principalmente en hebreo, aunque contiene algunas secciones en arameo.

El Nuevo Testamento presenta a Jesucristo, su muerte, su resurrección y el desarrollo inicial de la Iglesia. Sus 27 libros fueron escritos en griego y son reconocidos por las principales tradiciones cristianas.

Existen diferencias respecto del número de libros del Antiguo Testamento. Las Biblias protestantes contienen 39 libros en esa sección y 66 en total. Las ediciones católicas y algunas tradiciones ortodoxas incorporan otros escritos.

Idea clave
Antiguo y Nuevo Testamento no son dos historias independientes. El Nuevo Testamento presenta a Jesucristo dentro de la historia y las promesas desarrolladas anteriormente.
Una leída sin contexto puede hacerte creer que Dios se comporta de maneras muy distintas en ambos; pero una vez que profundizas lo ves claramente: Dios es igual de misericordioso y justo en el Antiguo y Nuevo Testamento. Sólo cambian las historias.

Escritos divinos con autores humanos

La Biblia identifica a numerosos autores humanos. Entre ellos aparecen profetas, reyes, apóstoles y colaboradores de las primeras congregaciones. Sus escritos fueron producidos en épocas y lugares distintos.

Esta participación humana puede reconocerse en sus estilos. Una carta de Pablo no está redactada de la misma manera que un salmo. Un relato histórico tampoco funciona como un proverbio o una visión profética.

Por eso, la inspiración no obliga a imaginar que los autores actuaron como instrumentos pasivos, sin comprender lo que escribían. Lucas explica que investigó los acontecimientos y decidió presentarlos ordenadamente en Lucas 1:1-4. Pablo, por su parte, adaptó sus cartas a problemas concretos de cada congregación.

La existencia de ese trabajo humano no contradice la afirmación cristiana sobre el origen divino de las Escrituras. La Biblia presenta ambas dimensiones relacionadas.

La inspiración de las Escrituras

Una de las grandes verdades que sostienen el cristianismo es que Dios actuó mediante los autores bíblicos para comunicar lo que quería revelar. Esta convicción surge de lo que las propias Escrituras afirman sobre su origen.

Pablo enseña que toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, corregir e instruir en 2 Timoteo 3:16-17. Pedro señala que los profetas hablaron de parte de Dios impulsados por el Espíritu Santo en 2 Pedro 1:20-21.

La inspiración no significa que todos los libros posean el mismo género ni que cada afirmación pueda separarse de su contexto. Significa que estos escritos cumplen una función otorgada por Dios y poseen autoridad para comunicar su voluntad.

Las primeras generaciones de cristianos agruparon estos libros

Los libros bíblicos circularon inicialmente como escritos separados. Fueron leídos, copiados, compartidos y reunidos durante un proceso histórico.

Jesús reconoció las Escrituras de Israel y se refirió a sus grandes secciones en Lucas 24:44. Los apóstoles también recurrieron constantemente a esos escritos para explicar quién era Jesús y cómo se relacionaba con las promesas anteriores.

Los documentos del Nuevo Testamento comenzaron a circular entre las congregaciones. Pablo ordenó intercambiar cartas en Colosenses 4:16 y pidió que una de ellas fuera leída públicamente en 1 Tesalonicenses 5:27. Pedro se refirió a las cartas de Pablo junto con las demás Escrituras en 2 Pedro 3:15-16.

La formación del canon no consistió simplemente en que una persona inventara una lista. Fue un proceso mediante el cual las comunidades cristianas reconocieron y reunieron escritos que ya consideraban autoritativos.

Todo es un gran mensaje que conduce a Jesucristo

La Biblia posee numerosos autores, pero sus libros desarrollan una historia conectada. El relato avanza desde la creación y la entrada del pecado hasta la obra salvadora de Jesucristo.

El Antiguo Testamento presenta los pactos, la ley, las promesas y la esperanza de restauración. El Nuevo Testamento anuncia el cumplimiento de esa esperanza mediante Jesús y muestra el nacimiento de la Iglesia.

Juan explica que su Evangelio fue escrito para que las personas crean que Jesús es el Cristo y reciban vida mediante él en Juan 20:30-31. Pablo señala que las Sagradas Escrituras pueden conducir a la salvación por medio de la fe en Jesucristo en 2 Timoteo 3:15.

La Biblia, por tanto, no busca entregar solamente información histórica o religiosa. Su mensaje llama a las personas a conocer a Dios, confiar en Jesucristo y responder a su voluntad.

Comprender el origen de la Biblia permite evitar dos extremos. El primero es tratarla como un libro que apareció terminado, sin autores ni contextos. El segundo es reducirla a una colección humana e ignorar lo que afirma acerca de su inspiración.

Conocer su formación ayuda a leer cada pasaje responsablemente. También permite distinguir los géneros literarios, comprender la relación entre ambos testamentos y reconocer el lugar que el Nuevo Testamento ocupa en la vida de la Iglesia.

Para profundizar
Sigue estudiando este asunto
Continúa con ¿Quién escribió la Biblia?, ¿Cómo sabemos que la Biblia es la Palabra de Dios? y ¿Cuál es la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento?. Estas entradas desarrollan asuntos que aquí solamente fueron presentados.
Encuentra preguntas, videos, estudios, infografías y otros artículos relacionados con este asunto.
SIGUE LEYENDO

Otros artículos

Image by Παῦλος from Pixabay
Artículo

La Biblia: origen, composición e inspiración

La Biblia reúne escritos producidos en épocas, lugares y circunstancias diferentes. El cristianismo sostiene que, mediante esos autores, Dios comunicó un mensaje coherente a la humanidad.